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Opinión impopular: las grasas saturadas del aceite de palma no son del todo malas

Posted: May 02, 2023 2 minute read Dr. Paul Wassell 1185 views

A pesar de uso generalizado en numerosos productos alimenticios, los críticos del aceite de palma suelen tildarlo de ser el malo de la industria alimentaria por su alto contenido de grasas saturadas. Sin embargo, la realidad sobre el aceite de palma es más compleja de lo que se piensa.

Últimamente, me ha intrigado una teoría que puede aplicarse a cualquier grasa o aceite. El Dr. Gisle Langslet, en su artículo «Dairy fat and cardiovascular disease: good or bad? A lipidologist’s view» (Grasa láctea y enfermedad cardiovascular: ¿buena o mala? El punto de vista de un lipidólogo), indica que la composición de nuestra dieta puede ser un determinante más importante de la salud que los componentes nutritivos individuales.

En otras palabras, lo que afecta a nuestra salud no es solo la cantidad de un nutriente concreto que ingerimos. Las propiedades saludables de un alimento están determinadas por la combinación de nutrientes, la forma en la que estos interactúan y la propiedad física del alimento. Por ejemplo, nuestro cuerpo asimila mejor el calcio cuando hay vitamina D. Al mismo tiempo, los alimentos ricos en calcio pueden impedir la absorción de hierro.

Esta idea está respaldada por un trabajo de investigación publicado en la revista médica European Journal of Preventive Cardiology, que analizó la relación entre el consumo de grasas lácteas y el riesgo de sufrir un ataque cardíaco. Según el estudio, el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular variaba en función de la estructura del alimento que contenía grasa láctea. Por ejemplo, se relacionaba al consumo de leche o mantequilla con un mayor riesgo y al consumo de queso con un menor riesgo.

Al igual que la grasa láctea, el aceite de palma contiene alrededor de un 50% de grasas saturadas. Del mismo modo, su forma y composición nutricional influyen en la digestión, la absorción y el metabolismo de los nutrientes. Estos factores afectan a las propiedades nutricionales y saludables generales de los alimentos.

Además, investigaciones recientes han cuestionado la idea de que todas las grasas saturadas son malas para la salud.[1] [2] Las grasas saturadas pueden clasificarse en distintos tipos de ácidos grasos saturados, cada uno de los cuales tiene efectos diferentes en el organismo. Por ejemplo, se ha demostrado que el ácido láurico presente en el aceite de coco (y en el aceite de semillas de palma) aumenta los niveles de colesterol HDL («bueno»). Mientras tanto, se ha demostrado que el ácido esteárico presente en la manteca de cacao no tiene ningún efecto sobre los niveles de colesterol.

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Es fundamental tener en cuenta la matriz alimentaria a la hora de tomar decisiones dietéticas. Si bien es importante prestar atención al consumo de grasas saturadas, las opiniones generales sobre este tipo de grasa ya no son válidas. El aceite de palma tiene sus pros y sus contras, pero, cuando forma parte de una dieta equilibrada, puede aportar diversos beneficios para la salud.

Es fundamental adoptar un enfoque flexible para comprender el impacto de las grasas y los aceites en la salud. Si le interesa colaborar con nosotros para innovar productos que utilicen el aceite de palma de forma equilibrada y positiva, consulte aquí nuestras capacidades de investigación y desarrollo (I+D).

1 Twenefour, D. and Shields, E. (2020), Saturated fats and the management of diabetes: the debates, controversies and consensus. Pract Diab, 37: 115-120. https://doi.org/10.1002/pdi.2283
2 https://www.nutritioncoalition.us/saturated-fats-do-they-cause-heart-disease

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